• Por todas partes vienen envueltos sus cuerpos, solamente aparecen sus caras. Son blancas, como si fueran de cal. Tienen el cabello amarillo, aunque algunos lo tienen negro. Larga su barba es, también amarilla; el bigote también tiene amarillo [...] Los soportan en sus lomos sus ''venados''. Tan altos están como los techos [...] Pues sus perros son enormes, de orejas ondulantes y aplastadas, de grandes lenguas colgantes; tienen los ojos que derraman fuego, están echando chispas: sus ojos son amarillos, de color intensamente amarillo. [...] Y cuándo cae el tiro, una bola de piedra sale de sus entrañas: va lloviendo fuego, va destilando chispas, y el humo de él sale muy pestilente, huele a lodo podrido, penetra hasta el cerebro causando molestia.